jueves, 3 de junio de 2010
Mujer
En la especie humana una mujer (del latín mulier, -eris) es el ser humano de sexo femenino, en contraste con el masculino, que es el varón. El término mujer se usa para indicar ya sea diferencias sexuales biológicas, distinciones de género en su papel atribuido culturalmente o ambas cosas. Diferenciar fémina de femenina.
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Cultura y funciones
Desde la prehistoria, las mujeres, como los varones, han asumido un papel cultural particular. En sociedades de caza y recolección, las mujeres casi siempre eran las que recogían los productos vegetales, mientras que los varones suministraban la carne mediante la caza. A causa de su conocimiento profundo de la flora, la mayor parte de los antropólogos creen que fueron las mujeres quienes condujeron las sociedades antiguas hacia el Neolítico y se convirtieron en las primeras agricultoras.
En la Edad Media, los autores masculinos, pertenecientes a una estirpe, religiosos, tratadistas laicos y sobre todo, predicadores, hablaron de las condiciones y conductas que les exigen a las niñas, a las jóvenes y a las mayores. La conducta femenina fue pautada para cada momento y situación de la vida. Casi siempre la edad corresponde a un estado civil y a una función de acuerdo a ella. Tal es así que representó la imagen de la prometida, la casada, la viuda, es decir, siempre ligada a un varón que se responsabilice por su conducta. El papel más importante atribuido a la mujer era el de esposa y madre.
En la historia reciente, las funciones de las mujeres han cambiado enormemente, Las funciones sociales tradicionales de las mujeres de la clase media consistían en las tareas domésticas, acentuando el cuidado de niños, y no solían acceder a un puesto de trabajo remunerado. Para las mujeres más pobres, sobre todo entre las clases obreras, esta situación era a veces un objetivo, ya que la necesidad económica las ha obligado durante mucho tiempo a buscar un empleo fuera de casa, aunque las ocupaciones en que se empleaban tradicionalmente las mujeres de clase obrera eran inferiores en prestigio y salario que aquellas que llevaban a cabo los varones. Eventualmente, el liberar a las mujeres de la necesidad de un trabajo remunerado se convirtió en una señal de riqueza y prestigio familiar, mientras que la presencia de mujeres trabajadoras en una casa denotaba a una familia de clase inferior.
Feminismo
El movimiento feminista ha sido una lucha por el reconocimiento de la igualdad de oportunidades y la igualdad de derechos para las mujeres. Las dificultades para obtener este reconocimiento se han debido a factores históricos, en combinación con las costumbres y las tradiciones sociales. Actualmente, gracias a los cambios económicos, el apoyo del poder económico y los esfuerzos del movimiento feminista de hace décadas y otros movimientos de derechos humanos, en la mayor parte de las sociedades las mujeres tienen acceso a carreras y trabajos, más allá de la atención de los quehaceres domésticos o de ama de casa. Tras haber luchado por sus derechos las mujeres en la mayoría de los países occidentales y orientales no musulmanes la mujer llegó a tener una igualdad muy fuerte tanto en el ámbito laboral como familiar logrando ser jefas de familia, tener cargos altos tanto en política como en grandes empresas y en muchas carreras. Así que se podría decir que las condiciones de las mujeres han mejorado.
Mujeres en la política y el gobierno
El papel de la mujer en la política ha ido cambiando año a año y tanto en países orientales como occidentales es actualmente común encontrar mujeres ocupando cargos políticos y, a pesar de que aún muchas personas (mayormente mujeres feministas) dicen que existen muchos prejuicios y dudas debido a limitaciones culturales, muchas mujeres han alcanzado altos cargos dentro de los gobiernos de sus respectivos países, incluso en algunos casos han llegado a jefe de estado mostrando todo lo contrario, ya que al ser el cargo más fuerte de un país y tener mayoría de votos están mostrando la falta de prejuicios hacia su género.
Evolución de la mujer en España
| >50.0% 45.0%-49.9% 40.0%-45.1% | 35.0%-39.0% <35.0% |
Según las estadísticas de 1878, el número de mujeres que sabían leer no superaba el diez por ciento. En 1850, en toda España se contaba con 4.066 maestras, de las cuales solamente 1871 ejercían su profesión con título, cobrando un tercio menos que los maestros, de acuerdo al Real Decreto de 1847.
En 1857, fue promulgada la Ley de Instrucción Pública, que establecía la creación de escuelas para niños y niñas, dos por municipio, con una población no inferior a 500 habitantes; en municipios que no alcanzaron esta cifra, se admitía una sola escuela, pero respetando la norma de separación de los alumnos de distinto sexo.
En 1858, se creó a Escuela Normal de Maestras con pocos medios y con una serie de asignaturas limitadas a la lectura, gramática, aritmética, religión, pedagogía y labores.
Por todas partes imperan las teorías que sobre la educación de la mujer fueron puestas en vigor en el siglo XVIII, en las que se defenderá una mejor preparación de ésta que la capacitara para ser mejor esposa y madre; teorías que si en el pasado siglo fueron un paso adelante muy positivo, en el XIX debieran haberse dado por superadas. La idea de que la mujer tenía igual derecho que el varón a la educación en cuanto que individuo, era compartida por muy pocos.
Un ejemplo de este retraso lo tenemos en obras como la de la vizcondesa de Barantes, titulada Plan nuevo de educación completa para una señorita al salir del colegio y El casamiento, del modo de verificarlo con acierto y La mujer, apuntes para un libro, de Severo Catalina.
Sin embargo, ya en los primeros años del reinado de Isabel II aparecen los primeros doctrinarios socialistas que, discípulos de Fourier y afincados en Cádiz y Barcelona principalmente, asumirán desde el primer momento la defensa de los derechos de la mujer y la denuncia de la injusticia a que se ve sometida.
Joaquín Abreu escribirá artículos sobre la condición femenina en El Nacional de Cádiz, y en Barcelona, Narciso Monturiol, como se verá más tarde. También aparecerán las primeras mujeres relacionadas con las ideas del socialismo utópico, como María José Zapata y Margarita de Celis.
Con la Restauración de 1875 la Iglesia recuperó la influencia en materia de educación. Ya se vio la actitud del ministro de Fomento, Osorio, contra los profesores universitarios seguidos de Sanz del Río, que dio lugar a la expulsión o retirada voluntaria de los que llevaron a cabo la fundación de la Institución Libre de Enseñanza.
En 1872, de 7.900.000 mujeres sólo 716.000 eran capaces de leer y escribir, a pesar de que la mano de obra femenina era algo superior al 20 por 100.
Ante el desinterés de los sucesivos gobiernos por la instrucción de la mujer, la Asociación para la Enseñanza de la Mujer llevó a cabo campañas para la reforma de la educación, que dieron como resultado el cumplimiento, en 1877, del artículo 114 de la Ley de Instrucción Pública de 1857, por el que se recomendaba la creación de Escuelas Normales de provincia.
Con dos decretos de 1882, se lleva a cabo la reforma de estas escuelas dejando en manos de las maestras la dirección de las Escuelas de Párvulos. Las reformas, sin embargo, no obtuvieron el eco esperado, razón por la cual cuando los conservadores formaron gobierno, las medidas restrictivas tomadas por el ministro don Alejando Pidal, tampoco fueron debidamente contestadas por las personas afectadas.
Hay que comprender que muy pocas personas estaban capacitadas por aquellos años para calibrar las consecuencias de cualquier medida educativa, ya que por entonces los hombres analfabetos superaban el 61,5 por 100 y las mujeres el 81,2 por 100.
Por otra parte, leyendo los artículos de Concepción Sainz de Otero publicados por la Escuela Moderna (tomo XIII, bajo el epígrafe «El feminismo en España»), al referirse al éxito de la Escuela de Institutrices, fundada años antes por Fernando de Castro, nos dice que la mujer soltera ya no se queda para vestir santos, se queda para ejercer de maestra, de secretaria, de enfermera, de bibliotecaria…, a pesar de la falta de interés por la cultura de gran parte de la sociedad.
El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es el primero de la historia de España en haber establecido una distribución de carteras ministeriales entre sexos con 50 por ciento de cargos ocupados por mujeres, medida criticada por muchos ya que se basa en colocar a políticos, en este caso políticas, en el gobierno «por cuota del 50%», en lugar de colocarlos por su valía y formación, a lo que se contestó desde el gobierno que nunca antes se había dado la oportunidad en un gobierno de España a las mujeres, a demostrar su valía en las mismas condiciones que a un hombre y que la sociedad de hoy en día está sobradamente preparada. Todos los cargos de gobiernos anteriores eran ocupados por más hombres que mujeres, aunque la presencia de mujeres era cada vez mayor, coincidiendo con una mayoritaria incorporación de éstas a la universidad y después a la actividad política mediante la afiliación y una mayor experiencia y formación para la actividad política.
Los derechos legales de las mujeres en la historia
A lo largo de la historia, en la mayoría de las culturas, las mujeres han sido sometidas a estructuras patriarcales que les han negado los derechos humanos más fundamentales. Las leyes antiguas y los sistemas tradicionales, como el cristianismo y el islamismo, antecedentes de los sistemas modernos, han provocado la dependencia de la mujer, de forma análoga a la esclavitud, a la explotación de las clases desfavorecidas y a la mano de obra.
Una de las razones podría ser el fortalecimiento y sostenimiento del poder y de la actividad económica y de igual forma se evidencia que quienes resultan sometidos son vistos, por los explotadores, como seres inferiores, inmaduros, infantiles, malvados o depravados. (Véase el artículo Prejuicio cognitivo)
Ley mosaica (judaísmo)
En la ley mosaica, tradición de la religión judeocristiana (En este caso, solo se habla del judaismo, ya que el cristianismo posee una distinta creencia) la mujer era protagónica, la ley judía afirma que una mujer tiene más posibilidades de conectarse con Dios, el divorcio era un privilegio exclusivo del marido: la opinión de la mujer podía ser rechazada por su padre o su marido, y las hijas podían heredar sólo en ausencia de hijos, con la condición de que se casaran dentro de su tribu. La culpa o la inocencia de una esposa acusada de adulterio a veces se comprobaba mediante la técnica del agua amarga. Además de estos casos, que ilustran la subordinación de las mujeres (Deuteronomio 2,24, Números 1,30, Números 3,27-36, Números 2,5), había muchas leyes que trataban, entre otras cosas, de ofensas contra la castidad, y el matrimonio de un hombre con una cautiva pagana o con una esclava comprada. Aunque los segundos matrimonios estuvieran restringidos, según la legislación cristiana y judía, en la ley mosaica una viuda sin hijos estaba obligada a casarse con el hermano de su difunto marido. En el nuevo testamento también se emiten opiniones acerca de la mujer. Timoteo: 2:9, 1 Ped. 3:3 Las mujeres no deben trenzar su cabello, o vestir oro, perlas o atavío costoso. Timoteo: 2:11-12 Las mujeres deben aprender en silencio (de los hombres) con toda sumisión. Timoteo: 2:12 Las mujeres no tienen permitido enseñar o tener autoridad sobre los hombres.
La mujer y la ley
En algunos países la mujer ha tardado muchos siglos en conseguir igualdad, aunque solo sea teórica, ante la ley. Y aun cuando la ley hable de igualdad, suele haber un gran abismo entre la teoría y la práctica. La publicación de las Naciones Unidas titulada The World’s Women—1970-1990 dice: “Esta brecha [en la política gubernamental] ha quedado recogida en gran parte en las leyes que niegan a la mujer la igualdad con el hombre en lo que respecta a sus derechos de tenencia de tierras, solicitud de préstamos de ]] y firma de contratos”. Una mujer de Uganda declaró: “Seguimos siendo ciudadanas de segunda clase... o de tercera clase más bien, pues nuestros hijos varones van delante nuestro. Hasta los burros y los tractores reciben a veces mejor trato”.
El libro Men and Women, editado por Time-Life, dice: “En 1920, la Decimonovena Enmienda de la Constitución de Estados Unidos garantizó a las mujeres el derecho al voto, mucho después que en bastantes países europeos. Pero en Gran Bretaña no se les concedió ese privilegio hasta el año 1928 (y en Japón hasta después de la II Guerra Mundial)”. Como protesta por la injusticia política a la que se sometía a las mujeres, Emily Wilding Davison, sufragista británica, se echó delante del caballo del rey en el derby de 1913, y perdió la vida. Se convirtió en una mártir en la causa de la igualdad de derechos para la mujer.
El propio hecho de que en fechas tan tardías como el año 1990 el senado de Estados Unidos promulgase el decreto Violence Against Women Act, indica que las legislaturas dominadas por el hombre han sido lentas a la hora de responder a las necesidades de la mujer.
La violencia contra la mujer
EN 1999, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública ante las violaciones de los derechos femeninos.
Debido a prejuicios machistas hondamente arraigados, en muchas culturas se considera a la mujer una persona de segunda clase y se la trata como tal. La violencia de género en todas sus manifestaciones es un problema constante, incluso en el mundo industrializado. Según el ex secretario general de las Naciones Unidas Kofi Annan, “la violencia contra la mujer tiene un alcance mundial y se presenta en todas las sociedades y culturas, afectando a la mujer sin importar su raza, etnia, origen social, riqueza, nacionalidad o [...] condición”.
Radhika Coomaraswamy, ex relatora especial sobre la violencia contra la mujer de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, comenta que para la gran mayoría de las mujeres, la violencia de género es “una cuestión tabú, que resulta invisible en la sociedad y es un hecho vergonzoso”. Una institución radicada en Holanda, especializada en victimología, indica que el 23% de las mujeres de un país sudamericano, o casi 1 de cada 4, es objeto de algún tipo de violencia doméstica. Asimismo, el Consejo de Europa calcula que 1 de cada 4 europeas es víctima de maltratos en el entorno familiar durante su vida. Según el Ministerio del Interior británico, en un año reciente fueron asesinadas en Inglaterra y Gales dos mujeres por semana como promedio a manos de sus actuales o anteriores parejas. Y la revista India Today International dice que “para las mujeres indias, el miedo es su inseparable compañero y la violación es el extraño con el que tal vez se topen a la vuelta de cualquier esquina, en cualquier calle o lugar público y a cualquier hora del día”. Amnistía Internacional califica la violencia contra las mujeres y las niñas como “la violación de los derechos humanos más generalizada” de la actualidad.
Sufragio femenino
El sufragio femenino ha sido garantizado y revocado, varias veces en varios países del mundo. En muchos países, el sufragio femenino se ha garantizado antes que el sufragio universal; así, una vez concedido éste, a mujeres y hombres de ciertas razas, aún se les seguía negando el derecho a votar.
El primer sufragio femenino, con las mismas características propias que el masculino, se garantizó en Nueva Jersey en 1776, aunque rescindió en 1807. Pitcairn garantizó el sufragio femenino en 1838. Varios países y estados garantizaron un sufragio femenino restringido en la segunda mitad del siglo XIX, empezando por Australia del Sur en 1861. El primer sufragio femenino sin restringir, en lo que a derecho a votar se refiere, ya que a las mujeres no se les permitía presentarse a elecciones, se garantizó en Nueva Zelanda en 1893.
La primera mujer en ejercer formalmente el derecho al voto político en América Latina fue Matilde Hidalgo de Prócel en 1924, en la ciudad de Loja, convirtiendo al Ecuador en el primero de la región que permitió el voto femenino. Sin embargo no se descarta anteriores brotes de lucha por la participación de la mujer en la política. Seguramente Matilde Hidalgo de Prócel, quien además sería la primera mujer en recibirse de una carrera universitaria y doctorarse en medicina en el Ecuador, abrazaría la influencia de un importante movimiento femenino chileno por el derecho al sufragio que "apoyándose en la resolución del ministro Zenteno, se inscribió para votar por Benjamínn Vicuña Mackenna en las elecciones presidenciales de 1876. Al calor de la campaña antioligárquica de este candidato, las mujeres reclamaron el derecho a sufragio y, a pesar de la negativa de las autoridades, alcanzaron a inscribirse en La Serena." (La mujer latinoamericana y el derecho a voto, Universidad de Chile).
El poder del voto: por la paz y el bienestar social
Esta guerra, ilegal e inmoral, podría haberse evitado si quienes han sido elegidos por la ciudadanía para gobernar sus países respetaran el orden internacional, gobernaran para sus ciudadanos y en su nombre, buscaran la paz y buena vecindad entre los pueblos y la razón, la ética y los principios fueran el motor de su acción de gobierno.
Ello pone de manifiesto el poder de los gobernantes ya que sin ellos no se habría llegado a esta guerra. Así se evidencia el poder de la política ya que es en nombre de ese poder con el que se declara la guerra, aunque sean otros los intereses; es obvio que el poder político se ostenta por el voto de la ciudadanía, aunque no se ha sido elegido para abusar de ese poder.
La derecha española ha mostrado su histórica faz, su ambición, su deslumbre frente al poder del más fuerte y su servilismo. Nada de ello se corresponde con la idiosincrasia y el itinerario que la ciudadanía española inició con la Constitución del 78, con su ingreso en la Comunidad Europea y, con el desarrollo de su cooperación en Latinoamérica a través de las Cumbres Iberoamericanas y con nuestros vecinos árabes a través de las Cumbres del Mediterráneo.
La construcción de nuestro proyecto en común con Europa, Iberoamérica y los países mediterráneos, reforzando nuestros lazos de amistad y cooperación se ha puesto de pronto en crisis por el “plato de lentejas” de la foto de Aznar con los “más grandes del mundo” siguiendo el modelo servil que tanto nos humilla como ciudadanos/as de un país al que tanto le han costado las libertades y la democracia.
Por ello esta guerra pone en valor la importancia de la democracia, de las ideologías, la importancia de elegir a nuestros gobernantes, que no son sino nuestros representantes; de participar en las elecciones y de exigir que se gobierne con la ciudadanía y nunca en contra de sus opiniones o sus intereses.
Esta guerra deja atrás el “pasotismo”, el “no importa quién gobierne, todos son iguales”, el “nada se puede hacer”, eslóganes que han impregnado el discurso del fatalismo en tiempos de crisis ideológica.
La ciudadanía se ha levantado para parar la guerra y denunciar que Aznar, Gallardón y el PP han traicionado la confianza que les dieron sus votantes. El poder en democracia está en los votos y eso hoy lo sabemos todos/as, porque es la mayoría absoluta del Partido en el Gobierno la que está impidiendo que se aprueben las propuestas que están haciendo todos los grupos de la oposición para haber evitado esta guerra. Es la mayoría absoluta del Partido Popular la que está frenando las propuestas de la mayoría social representada en todos los grupos parlamentarios de la oposición, por ejemplo contra el uso de nuestro espacio aéreo, contra la participación de unidades del ejercito en apoyo logístico.... Este es el quid de la cuestión .
Esta mayoría absoluta que ha sido utilizada en contra nuestra para apoyar el belicismo, es también utilizada en contra nuestra para abortar en el Congreso de los Diputados la Ley Integral contra la violencia que se ejerce contra las mujeres; para favorecer la especulación urbanística que encarece las viviendas, para abandonar los Servicios Públicos que luego se ponen en venta al servicio del negocio privado...
L@s madrileñ@s que soportamos desde 1989 el Gobierno del PP en el Ayuntamiento de Madrid, y desde el 1995-96 los Gobiernos del PP en la Comunidad de Madrid y en el Estado, estamos triplemente afectad@s por esta forma de gobernar que tantos años llevamos sufriendo en el día a día.
De forma especial voy a referirme a la importancia de la política en algo tan sensible para la vida cotidiana como es el Bienestar Social y en concreto el Sistema Público de Servicios Sociales que necesitamos potenciar para dar cobertura a las necesidades sociales que se producen en el seno de nuestra convivencia personal, familiar y social.
Han pasado los años de gobierno del Partido Popular en las tres Administraciones y el gasto social público se ha ido alejando cada vez más del PIB, destacándose la falta de inversión en la potenciación del sistema público de servicios sociales, tanto de la red pública de profesionales, como de la red de equipamientos del sistema. España tiene un diferencial en relación con la media de la Comunidad Europea de 7 puntos del PIB y lo que más llama la atención en la estructura del gasto son las prestaciones sociales de apoyo a las familias, donde España invierte un 2,1 del PIB, siendo la media europea de un 8,5. No es de extrañar, en este caso, que España sea el país de más baja natalidad con 1,20 hijos por mujer.
Las señales de alarma social se han disparado, y hoy la opinión pública siente con grave preocupación fenómenos sociales que son inasumibles: Tenemos ante nosotros el drama humano de las personas mayores que mueren solas en sus domicilios sin asistencia de sus familias y sin que se haya podido alcanzar una intervención preventiva y continuada de los Servicios Sociales. La carencia de una potente red de Trabajadores Sociales de Zona obliga a estos profesionales a llevar a cabo una atención de emergencia social a demanda de los usuarios en los propios despachos con largas listas de espera. Igualmente es dramática la carencia de servicios para la atención de las mujeres víctimas de malos tratos, ya que no se trata simplemente de servicios de información, ni de estimular las denuncias, si no se ofrecen también alternativas de acogimiento y tratamiento integral y garantías de protección social, jurídica y/o policial, en su caso. Sin esta protección se pone en mayor riesgo a la víctima. La consecuencia de estos déficits pone de manifiesto graves problemas humanos y sociales que socavan los principios, derechos y libertades, en los que se fundamenta nuestra convivencia.
Estos y otros muchos problemas sociales pueden estar perfectamente abordados desde el compromiso que asumimos por hacer efectiva la universalidad de derechos en Servicios Sociales. Es evidente que Madrid necesita un cambio que apueste por un fuerte incremento del gasto social para potenciar el sistema público de Servicios Sociales, que dé respuesta a las situaciones de necesidad en el ámbito de la convivencia.
Frente esta realidad, se hace necesario denunciar las medidas en política de Servicios Sociales desarrolladas por el gobierno del Sr. Gallardón en la Comunidad de Madrid. Por una parte, impulsa la conversión en negocio privado de las residencias de mayores, centros de día, centros de Alzheimer.., construidos con suelo municipal, cedido gratuitamente y con subvenciones de la obra social de Caja Madrid....Por otra parte, propugna una nueva ley de servicios sociales, que anula el reconocimiento del derecho universal a las prestaciones básicas de servicios sociales : Ayuda a Domicilio, Acogida y Alojamiento, Prevención e Inserción... derechos que, estando reconocidos en la vigente ley socialista de Servicios Sociales, no han alcanzado su desarrollo por falta de inversiones, tanto en la construcción de equipamientos, como en el desarrollo de las plantillas profesionales.
Las opciones que ofrece la derecha con Gallardón y Ana Botella en Madrid, se orientan en la perspectiva del cambio del modelo del Estado de Bienestar a la “Sociedad del Bienestar”, pretendiendo, por una parte, potenciar el modelo de “la sociedad mercantil” en la provisión de servicios básicos con financiación pública y, por otra, cargar sobre las espaldas de las “mujeres-familias” y del “voluntariado” todo lo que en materia de servicios sociales la derecha se niega a asumir como derecho y con la responsabilidad de las Administraciones Públicas, consolidando de esta forma la dualidad social.
Desarrollar la universalidad de derechos en materia de servicios sociales, como cuarto pilar del Estado del Bienestar, es una necesidad imperiosa que asumimos como compromiso con la ciudadanía madrileña, para el cambio de gobierno que ya se hace necesario.
La ciudadanía con su voto tiene mucho que decir y hacer para que nuestros pueblos y ciudades sean un espacio de convivencia compartida en valores de igualdad, seguridad, libertad y derechos sociales universales. Las elecciones de mayo nos darán esa oportunidad. Sólo el voto puede cambiar esto.
Nunca más, en nuestro nombre: esta forma de gobernar. Sí a la paz desde la independencia, la soberanía y el Bienestar Social, que nos han de garantizar la igualdad y la libertad para decidir nuestro futuro y nuestras alianzas en el seno de la Comunidad Internacional.
Código de Hammurabi
El Código de Hammurabi, creado en el año 1760 a. C. (según la cronología media), es uno de los conjuntos de leyes más antiguos que se han encontrado y uno de los ejemplares mejor conservados de este tipo de documento creados en la antigua Mesopotamia y en breves términos se basa en la aplicación de la ley del Talión a casos concretos.
Entre otras recopilaciones de leyes se encuentran el Códice de Ur-Nammu, rey de Ur (ca. 2050 a. C.), el Códice de Eshnunna (ca. 1930 a. C.) y el Códice de Lipit-Ishtar de Isín (ca. 1870 a. C.). Ellos también crearon leyes como la 205 que se trataba de que si el esclavo de un hombre golpea en la mejilla al hijo de un hombre, que le corten una oreja.
A menudo se lo señala como el primer ejemplo del concepto jurídico de que algunas leyes son tan fundamentales que ni un rey tiene la capacidad de cambiarlas. Las leyes, escritas en piedra, eran inmutables. Este concepto pervive en la mayoría de los sistemas jurídicos modernos.
Estas leyes, al igual que sucede con casi todos los códigos en la Antigüedad, son consideradas de origen divino, como representa la imagen tallada en lo alto de la estela, donde el dios Shamash, el dios de la Justicia, entrega las leyes al rey Hammurabi. De hecho, anteriormente la administración de justicia recaía en los sacerdotes, que a partir de Hammurabi pierden este poder. Por otra parte, conseguía unificar criterios, evitando la excesiva subjetividad de cada juez.
Historia
El rey Hammurabi (1722-1686 a. C. según la cronología breve o 1792-1750 a. C. según la cronología media) pensó que el conjunto de leyes de su territorio tenía que escribirse para complacer a sus dioses. A diferencia de muchos reyes anteriores y contemporáneos, no se consideraba emparentado con ninguna deidad, aunque él mismo se llama «el favorito de las diosas».
El Código de Hammurabi fué tallado en un bloque de basalto de unos 2,50 m de altura por 1,90 m de base y colocado en el templo de Sippar; asimismo se colocaron otros ejemplares similares a lo largo y ancho del reino. El objeto de éste Código era homogeneizar jurídicamente el reino de Hammurabi. Dando a todas las partes del reino una legislación común, se podría controlar al conjunto con mayor facilidad.
Durante las diferentes invasiones de Babilonia, el código fue trasladado, hacia el 1200 a. C., a la ciudad de Susa (en Elam), actualmente en el Juzestán (Irán). En esta ciudad fue descubierto por la expedición que dirigió Jacques de Morgan, en diciembre de 1901. Fue llevado a París, Francia, donde el padre Jean-Vincent Scheil tradujo el código al francés. Posteriormente, el código se instaló en el Museo del Louvre, en París, donde se encuentra en la actualidad.
Aspecto
El Código de Hammurabi está grabado en una estela de basalto de 2,25 metros de altura. En la zona superior está representado Hammurabi en bajorrelieve, de pie, delante del dios del Sol de Mesopotamia, Shamash, el principal de la ciudad sumeria de Larsa. Debajo aparecen, inscritos en caracteres cuneiformes acadios, las leyes que regían la vida cotidiana.
Contenido
Las leyes del Código de Hammurabi (numeradas del 1 al 282, aunque faltan los números 13, 66–99 y 110–111) están escritas en babilonio antiguo y fijan diversas reglas de la vida cotidiana. Norman particularmente:
- la jerarquización de la sociedad: existen tres grupos, los hombres libres o "awilum", los "mushkenum" (quienes se especula podrían ser siervos o subalternos) y los esclavos o "wardum".
- los precios: los honorarios de los médicos varían según se atienda a un hombre libre o a un esclavo.
- los salarios: varían según la naturaleza de los trabajos realizados.
- la responsabilidad profesional: un arquitecto que haya construido una casa que se desplome sobre sus ocupantes y les haya causado la muerte es condenado a la pena de muerte.
- el funcionamiento judicial: la justicia la imparten los tribunales y se puede apelar al rey; los fallos se deben plasmar por escrito.
- las penas: aparece inscrita una escala de penas según los delitos y crímenes cometidos. La base de esta escala es la Ley del Talión.
Se tratan también el robo, la actividad agrícola (o pecuaria), el daño a la propiedad, los derechos de la mujer, los derechos en el matrimonio, los derechos de los menores, los derechos de los esclavos, homicidio, muerte y lesiones. El castigo varía según el tipo de delincuente y de víctima.
Las leyes no admiten excusas ni explicaciones en caso de errores o faltas; el Código se ponía a la vista de todos, de modo que nadie pudiera alegar ignorancia de la ley como pretexto. Cabe recordar, sin embargo, que eran pocos (escribas en su mayoría) los que sabían leer y escribir en aquella época.
Torremolinos
Torremolinos es un municipio español situado en la provincia de Málaga, en la costa mediterránea de la comunidad autónoma de Andalucía. Es la cabeza del partido judicial homónimo y está integrado en la comarca de la Costa del Sol Occidental, la mancomunidad de municipios del mismo nombre y el área metropolitana de Málaga.
Está situado en la Costa del Sol, en el lado occidental de la Bahía de Málaga y a espaldas de la Sierra de Mijas. Se encuentra a una altitud de 49 msnm y a 13 km de Málaga, la capital de provincia. Está comunicado mediante la autovía A-7, que circunvala la ciudad por el norte, así como por tren de cercanías.

En el año 2009 contaba con 65.448 habitantes, que lo convierten en el séptimo municipio más poblado de la provincia. Su término municipal tiene una superficie de 20 kilómetros cuadrados y una densidad de población de 3.153,85 hab/km², que se multiplica durante los meses de verano.
Desde los años 50, Torremolinos, que anteriormente fue un pequeño pueblo de pescadores, es uno de los principales destinos turísticos de sol y playa de España y el primero de Andalucía. La afluencia de extranjeros y turistas en general durante los años 60 y 70 creó un ambiente liberal y permisivo que aún distingue a la ciudad de otros municipios de la Costa del Sol.
Torremolinos también es conocido localmente en jerga juvenil como Torroles.
Puerto de La Luz en Gran Canaria
El Puerto de Las Palmas de Gran Canaria, también conocido como Puerto de la Luz o Puerto de la Luz y de las Palmas, es un puerto pesquero, comercial, de pasajeros y deportivo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, España.
Desde hace cinco siglos, el Puerto de Las Palmas de Gran Canaria es la base tradicional de escala y avituallamiento de buques en su paso por el Atlántico Medio. Es el primer puerto de Canarias en cuanto a tráfico de contenedores[cita requerida] y el tercero puerto estatal del archipiélago en cuanto a pasajeros, tras el Puerto de Los Cristianos y el Puerto de Santa Cruz de Tenerife (ambos en Tenerife). A su vez, constituye uno de los principales puertos de España.[cita requerida]
Escala tradicional en la ruta de cruceros, por él pasan cada año más de un millón de pasajeros entre turistas y usuarios de las rutas domésticas entre las islas y con la península.
Tahití
Tahití (históricamente llamada Otaheite) es la isla más grande de la Polinesia Francesa, un territorio de ultramar francés localizado en las Islas de la Sociedad, al Sur del Océano Pacífico. Su capital es Papeete y consiste principalmente en dos porciones de tierra conectadas por el istmo de Taravao: Tahiti Nui o Gran Tahití, ubicada al noroeste y Tahiti Iti o Pequeña Tahití, ubicada al sureste. En total el territorio comprende unos 1.042 km² y su punto más alto es el monte Orohena.
En 2002 la isla tenía 169.674 habitantes, los cuales se dedican principalmente a la industria del turismo. La lengua oficial es el francés.
Historia
Aunque la isla fue descubierta en 1606 por el marino y explorador español Pedro Fernández de Quirós; el primer occidental que la visitó fue Samuel Wallis, que desembarcó en la isla el 19 de junio de 1767, y le dio el nombre de Isla del Rey Jorge en homenaje a su rey Jorge III de Inglaterra. Unos meses más tarde, Louis Antoine de Bougainville desembarcó y le dio el nombre de « Nouvelle-Cythère ».
La Corona de España, por medio del Virrey del Perú Manuel de Amat y Juniet, decide tomar posesión de la isla en 1772, básicamente para controlar la expansión de otras potencias y evangelizarla. Envía una primera expedición capitaneada por Domingo de Boenechea, natural de Guetaria, en 1772-1773, que parte del puerto del Callao. Le sucede otra mucho más evangelizadora, con el mismo origen, en el bienio 1773-1774, con la misma nave llamada "El Águila" y el mismo capitán y otro pailebote llamado Júpiter, bajo el mando de José Andía, propiedad de Juan Malo de Molina. Aún se suceden dos expediciones más, pero la política laicista de Carlos III suspende definitivamente en 1775 la obra emprendida. Lo más notable de estas expediciones fue la redacción de un Diario del soldado de marina Máximo Rodríguez, cubriendo un periodo de 12 meses, que narra muchos detalles etnológicos de los tahitianos del s.XVIII, siendo el documento más antiguo y completo que se conserva en este sentido.
Finalmente, en 1842, el almirante Abel Aubert Du Petit-Thouars obligó a la reina Pomare IV a aceptar el protectorado de Francia.
Tahití en la actualidad
Los tahitianos son ciudadanos franceses con completo acceso a derechos civiles y políticos. Tanto el idioma tahitiano como el francés son usados por los habitantes de la isla. Tahití forma parte de la Polinesia Francesa (Polynésie Française), cuyo estatus es el de un territorio semiautónomo de Francia, con su propia Asamblea, Presidente, presupuesto y leyes. La influencia de la metrópolis se limita a proveer subsidios, educación y seguridad. El actual Presidente de la Polinesia Francesa, Oscar Temaru, es partidario de la total independencia de Francia, sin embargo sólo cerca del 20% de la población está a favor de dicha idea.
Durante una conferencia de prensa en junio de 2006, en el marco de la segunda Reunión Francia-Oceanía, el presidente Jacques Chirac dijo que no creía que la mayoría de los tahitianos quisieran la independencia. Se remitió a afirmar que mantendría la puerta abierta para un posible referéndum en el futuro.
Las elecciones para la Asamblea de la Polinesia Francesa se efectuaron el 23 de mayo de 2004. En un resultado sorpresivo, la coalición progresista independentista de Oscar Temaru formó gobierno con una mayoría de un solo escaño en el parlamento (obtuvo 29 escaños contra 28 del Partido Conservador encabezado por Gaston Floose). En octubre de ese año, este partido presentó una moción de censura contra el gobierno, provocando una crisis política. Un punto mayor de controversia es si el gobierno nacional francés podría o no usar su poder excepcional de llamar a elecciones anticipadas para un nuevo gobierno local, en caso de una grave crisis política.
Cultura y economía
El pintor francés Paul Gauguin vivió en Tahití en los años 1890, plasmando en sus obras los paisajes y la gente de la isla. Hoy, la villa de Papeari tiene un pequeño museo con obras de Gauguin. Tahití posee una universidad, la Université de la Polynésie Française. Sin embargo el turismo es la actividad más importante, sobre todo en las islas de Bora Bora y Moorea. Cada mes de julio, el Festival de Heiva en Papeete celebra la cultura polinésica y la conmemoración de la toma de la Bastilla en Francia.
El cultivo de perlas negras es también una fuente sustancial de ingresos. La mayoría de las perlas son exportadas a Japón, Europa y los Estados Unidos.
Recientemente, ha surgido una fuerte presión por revivir el modo de vida más tradicional de antaño y por redescubrir las costumbres culturales. Los instrumentos musicales tradicionales incluyen el pahu, los toere (tambores), y el vivo (especie de flauta nasal). Las guitarras y ukeleles fueron introducidos por los europeos, pero se han incorporado al folklore local que tiene bastante similitud con la música popular de Hawái, debido a que se trata de dos culturas muy emparentadas en el idioma y en las costumbres. La indumentaria típica para bailar (tamure) ha vuelto a aparecer en la vida de los polinesios, pero, lamentablemente, el arte de hacer tapa (papel de corteza y ropa), practicado en todo el Pacífico, ya casi no se utiliza.