miércoles, 24 de noviembre de 2010

Alfonso VIII de Castilla

Alfonso VIII de Castilla (Soria, 11 de noviembre de 1155Gutierre-Muñoz, Ávila, 6 de octubre de 1214), conocido también como «el de las Navas» o «el Noble» fue Rey de Castilla[1] entre 1158 y 1214. Hijo de Sancho III el Deseado y Blanca Garcés de Navarra, derrotó a los almohades en la batalla de las Navas de Tolosa, librada en 1212, y fue sucedido en el trono por su hijo Enrique I de Castilla.
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Miniatura medieval que representa a Alfonso VIII de Castilla.

Jimmy Wales Close Juramento del Juego de Pelota

El Juramento del Juego de la pelota es un compromiso de unión presentado el 20 de junio de 1789 entre los 577 diputados del tercer estado para no separarse hasta dotar a Francia de una Constitución, haciendo frente a las presiones del rey Luis XVI.

Con el pretexto de unas reparaciones que debían hacerse en la sala de los Menus-Plaisirs, en la que se celebraban las sesiones de los Estados Generales, la guardia impidió que los diputados del "tercer estado" se reunieran allí el 20 de junio de 1789. Los diputados entonces se reunieron en la sala del jeu de paume de Versalles. Con la ayuda del diputado Jean-Joseph Mounier, el abad Emmanuel-Joseph Sieyès se compromete a redactar la fórmula del célebre juramento del Jeu de Paume "de no separarse jamás, y reunirse siempre que las circunstancias lo exijan hasta que la constitución sea aprobada y consolidada sobre unas bases sólidas". Este texto fue leído por Jean Sylvain Bailly, y el juramento fue votado por unanimidad, excepto por una voz, la de: Martin d’Auch. La Asamblea Nacional se declaró Constituyente. Fue éste un acto determinante y una afirmación política de autodeterminación del pueblo llevada a cabo por sus representantes, y fue considerado como el nacimiento de la Revolución francesa.

La sala del jeu de paume (en francés, juego de pelota) se llamaba, antes del 20 de junio de 1789, "Tripot", y fue construida por Nicolas Cretteé en 1686 a fin y efecto de que los miembros de la Corte se distrajeran jugando al jeu de paume, un precedente de juegos de pelota como el tenis y la pelota vasca.

18 de brumario

El 18 de brumario del año VIII hace referencia a una fecha del calendario republicano francés, coincidente con el 9 de noviembre de 1799 según el calendario gregoriano. En esa fecha, Napoleón Bonaparte dio un golpe de Estado que acabó con el Directorio, última forma de gobierno de la Revolución francesa, e inició el periodo conocido como Consulado.

El día 18 de brumario del año VIII de la República (9 de noviembre de 1799) Napoleón Bonaparte, retornado desde la campaña de Egipto, y aprovechando la debilidad política del Directorio Ejecutivo gobernante en Francia, dio un sorprendente golpe de Estado contando con el apoyo popular y del ejército (sabedores de sus hazañas y capacidades en las diferentes campañas de las Guerras Revolucionarias Francesas), junto a algunos ideólogos de la Revolución como Sieyès. Ese día fue convocado con carácter de urgencia el Consejo de Ancianos para tratar una presunta conspiración de los jacobinos contra el gobierno. El Consejo tomó el acuerdo de trasladarse a Saint-Cloud por motivos de seguridad, pero al día siguiente Napoleón secuestró a la Asamblea con el apoyo del ejército. Aprovechando las intrigas y la división de competencias entre los aparatos legislativos y ejecutivos del Estado, y recurriendo por supuesto a la coacción personal, consiguió que los diputados franceses nombraran Cónsules provisionales a Sieyès, Roger Ducos y a él mismo.

De forma inmediata se preparó la reforma constitucional. Se tomaron medidas para asegurar el orden social en el país, acompañando las medidas económicas con el destierro de los jacobinos, al tiempo que Bonaparte aumentaba su popularidad gracias a estas medidas y a sus continuas apariciones públicas, ejerciendo el papel de salvador de la patria. A pesar de que la República contaba en teoría con tres cónsules, sólo Napoleón llegó a ejercerlo, merced a una truco legal consistente en iniciar el gobierno de los cónsules por orden alfabético (Bonaparte-Ducos-Sieyès).

Este golpe de Estado, que en principio pretendía acabar con la corrupción del anterior gobierno y favorecer los intereses de la nueva burguesía republicana le condujo a ocupar el título de Emperador de Francia el 2 de diciembre de 1804.

Durante mucho tiempo, se ha relacionado esta fecha (18 de brumario) con el concepto de golpe de Estado, tanto que en 1851, Karl Marx publica su obra titulada El 18 de brumario de Luis Bonaparte, relacionando el momento histórico con el concepto de cesarismo (véase también Julio César), aunque considerando Marx que dicho concepto no es aplicable a la realidad de su tiempo, debido al diferente carácter de las clases en pugna en comparación con las existentes durante el momento de Julio César.

James Lind, el hombre que encontró la cura para el escorbuto


Durante la Edad Media y la Edad Moderna, una de las enfermedades que afectaba con más frecuencia a los marineros era el escorbuto. Esta temida enfermedad podía llegar a ocasionar la muerte, ya que los síntomas que presentaba iban empeorando con el tiempo.

Los marineros que eran atacados por el escorbuto empezaban a padecer diversas dolencias: Hemorragias, dificultad para cicatrizar heridas, debilidad, manchas en la piel, pequeñas verrugas, encías sangrantes... Todo ello combinado podía acabar con la vida de un hombre en apenas un mes de enfermedad sin tratamiento.

Como todos sabréis ya, el causante de esta enfermedad era la falta de vitamina C, la cual escaseaba en las largas travesías marítimas. Las frutas y verduras frescas, principales portadoras de la vitamina en cuestión, no formaban parte de la dieta habitual en los grandes viajes a través del Atlántico. Esta escasez de vitaminas y la mala calidad de vida en general que padecían los marineros convertían al escorbuto en una enfermedad habitual.

Pero, ¿quién se dio cuenta de que la vitamina C era la causa y, al mismo tiempo, solución de esta enfermedad? El responsable de este descubrimiento que salvó miles de vidas fue James Lind, médico escocés que pertenecía a la Armada Británica. Antes de que él llegara y encontrara la solución, los marineros atribuían la enfermedad a todo tipo de causas disparatadas: El frío del océano, la sangre corrompida, las maderas enmohecidas...

Por supuesto, ninguna de esas hipótesis era cierta, y, por tanto, tampoco se conocía ninguna cura (se había probado desde hacer sangrías hasta tomar grandes dosis de café) . La impotencia de los médicos ante tal enfermedad era total. Lind solía decir que el escorbuto podría llegar a causar más muertes en la flota británica que los ataques de franceses y españoles (este dato no está comprobado, pero sirve para hacerse una idea del terror que causaba la enfermedad).

Pero volvamos de nuevo a la vida de James Lind. Había nacido en Escocia, en el año 1716, y desde muy pronto tuvo afición por la medicina: Había ayudado a otros cirujanos como aprendiz y, más tarde, había estudiado para ser médico en la universidad. Con 23 años empezó a ejercer como cirujano en la marina inglesa y viajó por todo el Mediterráneo y las costas africanas, por lo que conocía a la perfección las enfermedades que surgen en el mar.

En un primer momento, las investigaciones de Lind se basaron en las enfermedades venéreas, para las cuales publicó una tesis e investigó intensamente. Sin embargo, durante una travesía marítima, pudo presenciar un hecho que cambió el rumbo de su investigación: Su barco sufrió un brote de escorbuto y, de los 350 marineros que habían sido afectados, sólo llegaron vivos a tierra 80 de ellos.

Tras este hecho traumático, empezó a preocuparse cada vez más por el escorbuto y decidió ser el encargado de curar a los marineros en el próximo brote de la enfermedad. Y así fue. Unos meses más tarde, recibió a 12 marineros gravemente afectados de escorbuto. Era el momento ideal para hacer sus experimentos, así que empezó a aplicar distintas dietas para ver si influía en el desarrollo de la enfermedad. En su diario médico anotó lo siguiente:

"Todos tenían las encías podridas, manchas en la piel, lasitud y debilidad de las rodillas, y tuvieron la misma dieta: Gachas endulzadas con azúcar, caldo de cordero, budines, galleta cocida con azúcar, cebada, arroz, pasas, sagú y vino. Dos de estos enfermos recibieron diariamente, de forma extra, un cuarto de galón de sidra tres veces al día, otros dos tomaban 2 cucharadas de vinagre tres veces al día. Dos de los más graves recibían media pinta de agua de mar. Otros 2 recibían 2 naranjas y un limón por día. Dos más recibían 25 gotas tres veces al día de elixir de vitriolo. Los dos enfermos restantes tomaban semilla de nuez moscada tres veces al día y una mezcla de ajo, semilla de mostaza, bálsamo del Perú y resina de mirra"

Evidentemente, los enfermos que recibieron una dosis extra de naranjas y limones, cítricos con alto contenido en vitamina C, se recuperaron a una velocidad asombrosa. De hecho, uno de ellos estaba perfectamente curado y listo para volver al trabajo en sólo seis días. Por poner un ejemplo, el limón posee 501,6 mg/L de vitamina C, y cualquier otra fruta similar tendrá un contenido parecido.

A pesar de que una gran parte de animales y plantas son capaces de sintetizar por sí mismos la vitamina C, el ser humano es incapaz de lograrlo, ya que carece de la enzima necesaria para su síntesis.

A pesar de que James Lind no fue el primero que sugirió la ingesta de frutas frescas como prevención y remedio para el escorbuto, fue el primero en demostrar científicamente su eficacia mediante el experimento comentado anteriormente.

Tras hacer este descubrimiento, Lind dejó de viajar e instaló una consulta médica en tierra. Durante ese período, escribió su estudio final sobre el escorbuto, "Tratado sobre la naturaleza, las causas y la curación del escorbuto", el cual publicó en el año 1753.

Por desgracia, la marina inglesa ignoró completamente este estudio, que cayó en el olvido durante largo tiempo. "La peste del mar", que así era como la llamaban los ingleses, siguió siendo algo incurable. No fue hasta el año 1794 (cuarenta años más tarde de las publicaciones de Lind) cuando un segundo experimento confirmó los beneficios de la vitamina C no sólo como cura, sino también como método preventivo: La embarcación Suffolk, dirigida por el almirante Alan Gardner, puso en marcha una dieta basada en grandes dosis de frutas frescas a lo largo de un viaje de 23 semanas hacia la India. En estos viajes de tan larga duración, era prácticamente inevitable que surgiera un brote de escorbuto; sin embargo, gracias al uso del zumo de limón en la dieta de los marineros, la travesía finalizó sin ningún afectado.

Desde ese día, el uso de jugo de limón y naranja fue algo casi obligatorio en cualquier embarcación de la marina inglesa, que acabó reconociendo el trabajo de James Lind.

El doctor Lind murió en el año 1794, dejando tras de sí el remedio para una de las enfermedades más devastadoras de los marineros. Pero eso no fue lo único que hizo para mejorar los viajes marítimos. James Lind mejoró notablemente la calidad de vida de los marineros, que vivían en un medio sucio y hostil: Logró que se les concediera una ropa adecuada y seca, presionó para que se realizaran fumigaciones y limpiezas en los barcos...

Y más importancia tiene su descubrimiento si tenemos en cuenta que, en su época, todavía no estaba descubierta la vitamina C. Elaboró toda su teoría basándose en sus experimentos. El descubridor de esta vitamina fue el húngaro Albert Szent-Györgyi (a quien podéis ver en la imagen izquierda). Este científico (ganador de un premio Nobel) fue el que finalmente confirmó, en la primera mitad del siglo XX, los experimentos de Lind mediante sus estudios sobre la vitamina C y su relación con el escorbuto.

A día de hoy, gracias a los precisos y sólidos argumentos de Lind y a la confirmación "completa" por parte de Albert, el escorbuto es una enfermedad mucho menos temida y más fácil de tratar.

Benito Pérez Galdós

Curiosidades que desconoces sobre Benito Pérez Galdós

Benito Pérez Galdós fue uno de los más importantes novelistas del realismo, y uno de los mayores representantes de la literatura española del siglo XIX. Autor de grandes novelas y de sus famosos episodios nacionales, este escritor se ha ganado un puesto asegurado en la literatura. Hoy, veremos algunas de las anécdotas más interesantes de su vida:

- Desde pequeño, Galdós ya se fue instruyendo en el conocimiento de la historia: Su padre, que era coronel del ejército, solía contarle historias y batallas de la Guerra de la Independencia. Su madre, (que, por cierto, era hija de un secretario de la Inquisición), también avivaba su imaginación como podía. Su ingreso en un colegio bastante avanzado en materia educativa (Colegio de San Agustín) hizo el resto para formar el precoz intelecto de este escritor.

- Sin embargo, su primera afición no fue la escritura, sino el dibujo. Le encantaba pintar con carboncillo y retratar personajes y paisajes, por lo que se matriculó en la carrera de "Bellas Artes". Sin embargo, la escritura también se le presentó como afición muy tempranamente, y en seguida empezó a colaborar en periódicos con algunas poesías, cuentos cortos...

- Uno de sus objetivos de la juventud fue estudiar la carrera de Derecho. Así que se fue a Madrid a estudiar. Sin embargo, allí se fomentó más su faceta como escritor que como estudiante de derecho: Iba a teatros, se relacionaba con escritores famosos, estudiaba filosofía... De hecho, en numerosas ocasiones hizo novillos para escaparse de sus aburridas clases e irse a desarrollar su verdadera pasión, la escritura.

- Mientras está en Madrid, Galdós presencia un hecho que marcó fuertemente su pensamiento: La Noche de San Daniel. Este acontecimiento fue una revuelta estudiantil que enfrentó a unos universitarios y a la guardia civil y el ejército. Éstos últimos reprimieron violentamente una manifestación que los alumnos habían presentado para apoyar al rector de la universidad (el cual había tomado unas decisiones muy polémicas que no gustaron a todo el mundo). Galdós escribió sobre ello:

"Presencié, confundido con la turba estudiantil, el escandaloso motín de la noche de San Daniel —10 de abril del 65—, y en la Puerta del Sol me alcanzaron algunos linternazos de la Guardia Veterana, y en el año siguiente, el 22 de junio, memorable por la sublevación de los sargentos en el cuartel de San Gil, desde la casa de huéspedes, calle del Olivo, en que yo moraba con otros amigos, pude apreciar los tremendos lances de aquella luctuosa jornada. Los cañonazos atronaban el aire... Madrid era un inferno"

- Su personalidad tenía un rasgo muy distintivo: Era enormemente tímido. Se dice que sufría al hablar en público y siempre utilizaba el menor número de palabras posible. Siempre vestía con tonos sombríos y de forma despreocupada, para pasar desapercibido. Se cortaba el pelo todo lo posible y a menudo usaba bufandas para resguardarse del frío. También era imprescindible en su aspecto un puro o cigarro, el cual siempre llevaba consigo (de hecho, en algunas novelas suyas como "Marianela", algunos personajes siempre llevan un cigarro encima).

- Una de sus cualidades más destacadas era su capacidad para recordar con exactitud todo lo que veía (hay quien incluso cree que podría tener algún indicio de memoria eidética). Le encantaba buscar todos los detalles de cualquier papel o folleto, e incluso podía recordar capítulos enteros del Quijote sin grandes dificultades.

- Con el tiempo, Galdós empezó a traducir obras de otros grandes escritores como Balzac o Dickens, por lo que acabó dejando por completo su carrera de derecho. Su faceta literaria creció con enorme rapidez y los periódicos y revistas le pedían colaboraciones y relatos. De hecho, cuando publicó su primer libro (La fontana de oro), lo hizo con ayuda de revistas literarias con las que colaboraba habitualmente.

- Un aspecto que destaca en la personalidad de Galdós durante esta época de revoluciones y cambios ideológicos, fue su enorme respeto político. Él tenía una ideología muy clara y había participado en algunos partidos políticos (en el partido progresista de Sagasta), pero se llevaba bien con las personas que tenían un pensamiento totalmente contrario. Siempre luchó contra el fanatismo político, y creía que se podía combinar el respeto y la actividad política mediante discusiones civilizadas.

- Galdós, a pesar de tener una popularidad enorme entre el público, en los últimos años de su vida tuvo bastantes gastos y problemas económicos. Tenía bastante facilidad para endeudarse y debía recurrir a préstamos y usureros, como bien dice el escritor Ramón Pérez de Ayala en el siguiente texto:

"En una ocasión don Gabino Pérez, su editor, le quiso comprar en firme sus derechos literarios de las dos primeras series de los Episodios nacionales por quinientas mil pesetas, una fortuna entonces. Don Benito replicó: «Don Gabino, ¿vendería usted un hijo?». Y, sin embargo, don Benito no sólo no disponía jamás de un cuarto, sino que había contraído deudas enormes (...) Era cliente y vaca lechera de todos los usureros y usureras matritenses, a quienes, como se supone, había estudiado y cabalmente conocía en la propia salsa y medio típico, con todas sus tretas y sórdida voracidad. ¡Qué admirable cáncer social para un novelista!"

- Una de sus aficiones fue la de recorrer toda España en vagones de ferrocarril de tercera clase (es decir, la los pobres). Se codeaba con los pobres y se hospedaba en hostales y posadas baratos. En sus viajes, se levantaba pronto, cogía su pluma y anotaba todo lo que se le viniera a la mente. Aprovechaba también las travesías en tren para espiar las conversaciones de los viajeros y obtener así ideas para los diálogos en sus novelas.

- En sus últimos años mantuvo un estilo de vida muy cultural: Leía grandes autores de España y de otros países (Cervantes, Shakespeare, Dickens, Tolstói...), daba enormes paseos por Madrid y adquirió un gran gusto por la música. Iba a conciertos siempre que podía y, después, hacía críticas musicales de lo que había oído. Durante largos años mantuvo su pasión por la música.

- Como ya dijimos antes, tuvo una fuerte ideología política. De hecho, la ciudad de Madrid lo eligió como representante en las Cortes de 1907 y llegó a ser el dirigente de la coalición republicano-socialista. Sin embargo, acabó renegando de la vida política y se separó de su partido, alegando que "no se sentía político".

- Finalmente, Galdós acabó padeciendo de ceguera total. Perdió toda capacidad de visión. Sin embargo, sus admiradores y lectores decidieron construir una estatua en su honor, para honrar el enorme trabajo que había hecho por la literatura. Galdós, que no podía ver, pidió que le subieran a lo alto de la estatua y que le permitieran palpar la cara, para comprobar si la había retratado con exactitud. Tras hacerlo, echó a llorar en medio de todo el mundo mientras aplaudía el enorme trabajo que le habían dedicado. Todo el mundo se sumó a su emoción en medio de aplausos y llantos, mientras que el escritor seguía tocando la cara de la estatua.

- También cabe destacar que intentaron darle el Nobel de literatura en 1912. Su candidatura era muy firme y había muchos que lo apoyaban, pero ocurrió un hecho detestable: Sus enemigos políticos, que no querían que Galdós tuviera éxito, promovieron campañas para disuadir al comité del premio Nobel de que le dieran el premio. Por desgracia, lo consiguieron, y Galdós no consiguió recibir ese galardón que habría coronado perfectamente su carrera.

- En el día el 4 de enero de 1920, murió en su casa, en la calle Hilarión Eslava de Madrid. Se dice que, mientras se estaba muriendo en su cama, llamó al doctor Centeno, uno de los personajes ficticios que él había creado. Más de 20.000 madrileños lo acompañaron en su entierro, en un enorme acontecimiento multitudinario.

viernes, 12 de noviembre de 2010

El columpio

El columpio (detalle). Óleo de Jean-Honoré Fragonard (1732-1806).

El Rococó es un movimiento artístico nacido en Francia, que se desarrolla de forma progresiva entre los años 1730 y 1770.

El Rococó se define por el gusto por los colores luminosos, suaves y claros. Predominan las formas inspiradas en la naturaleza, en la mitología, en la belleza de los cuerpos desnudos, en el arte oriental y especialmente en los temas galantes y amorosos. Es un arte básicamente mundano, sin influencias religiosas, que trata temas de la vida diaria y de las relaciones humanas. Es un estilo que busca reflejar lo que es agradable, refinado, exótico y sensual.

urante el reinado de Luis XV, la vida de la corte se mantiene en el palacio de Versalles, extendiendo el cambio artístico del palacio real y permiten su difusión a toda la alta sociedad francesa. La delicadeza y la alegría de los motivos Rococó han sido vistos a menudo como una reacción a los excesos del régimen de Luis XIV.

Si lo Barroco estaba al servicio del poder absolutista, el Rococó está al servicio de la aristocracia y la burguesía. El artista deja de ser un servidor del poder y trabaja con más libertad y se inicia el mercado del arte. El Rococó se presenta como un arte al servicio de la comodidad, el lujo y la fiesta. Las escenas de su pintura recogen este nuevo estilo de vida.

Con respecto a la vertiente social, se inicia un cambio en el papel de la mujer, que se convierte en organizadora de reuniones para hablar de literatura, política, juegos de ingenio o para bailar. Este entorno de alta actividad social dentro la alta burguesía es el lugar adecuado para que los artistas se promocionen y hagan clientes. Los motivos del Rococó buscan reproducir el sentimiento típico de la vida aristocrática, libre de preocupaciones, o de novela ligera, más que batallas heroicas o figuras religiosas.